La CASA CÓSMICA talamanqueña.(*)
a
Página Principal

-----

Contacto

Imprimir

Extracto de la INTRODUCCIÓN

El awá Francisco Figueroa, quien dirigió la construcción de la Casa de la Cultura en Cachabri, fue asistido por el entonces presidente del comité de Cultura, Sr. Albir Morales. Al explicarnos ambos los diversos componentes de la estructura básica de la hoy destruida Casa de la Cultura (marzo 1988), nos fueron guiando para corroborar las "historias" míticas recogidas en el campo y en la bibliografía existente (...)

Al comenzar nuestra labor con los informantes, Figueroa y Morales, y cada vez que solicitábamos datos acerca de la manera en que se construían las viviendas más tradicionales, -específicamente las de forma cónica-, la respuesta fue similar: relataban el proceso de construcción de la gran casa cósmmica por Sibú, el demiurgo de los pueblos Bribri y Cabécar.

Pronto nos hicieron comprender que la historia de su pueblo, y su ultura, -antes de la creación de los seres humanos-, está íntimamente relacionada con la casa. La "gran casa cósmica" construida por su héroe civilizador que reúne ordenadamente la mayoría de los componentes del cosmos. De manera que la simbolización de su universo toma forma concreta en el U-suré o casa cónica, cuya cubierta equivale a la bóveda celeste.

(...) Es significativo el hecho de que diversos autorres han demostrado que los mitos americanos forman grupos relacionados entre sí, desde Alaska y Canadá hasta el Cabo de Hornos. La Unidad se ha hecho más evidente a partitr de las obras de Claude Lévi Strauss (Brozzolli 1987: 2)

Es interesante mostrar algunas de esas coincidencias o paralelismos como expresión de la "unidad psíquica de la humanidad", plasmada en formas arquitectónicas que poseen códigos simbólicos con referentes universales muy similares que comparten pueblos asiáticos, siberianos, africanos e incluso antíguos europeos.

La sociedad tradicional Bribri y Cabécar, -jerarquizada y organizada por "leyes dejadas desde su creación por Sibú-, ha dado continuidad a los símbolos incluyendo los de la vivienda.

El relativo aislamiento geográfico en que se mantuvieron hasta décadas recientes ha favorecido este hecho. La tradición oral conservada en el seno de los clanes (ditsó), ha mantenido las principales "leyes" establecidas que, podríamos decir, se manifiestan en dos niveles de uso y explicación:

  1. Uno, esotérico que es el relacionado directamente con los especialistas: chamanes, (llámene estos awá, (médicos), bikakra, ókon, etc,) depositarios de los rituales, conocimientos y tradiciones más profundos, cuyo aprendizaje requiere un largo período de estudio y prácticas iniciáticas.
  2. El otro, exotérico que es manejado por el resto de la población. Contiene los componentes más generales y sencillos de la tradición oral y es el que conoce y transmite en sus diversas versiones el pueblo.

Los rituales de construcción, "curación de la casa", y los conocimientos más profundos "esotéricos" son patrimonio de los chamanes, quienes los poseen y suministran al resto de la población.

Extracto Capítulo Cuarto. ARQUETIPOS SIMBÓLICOS.

SURAYUM: CENTRO DEL MUNDO.

Entre los Bribris, Suráyum el lugar o centro de la creación, situado en el Alto LAri, Talamanca, es el centro de la tierra y del cielo. El sitio sagrado por excelencia donde Sibú, ayudado por Surá (divinidad de la tierra que reúne varias "personas") y otros seres, fabricó el universo humano de los talamanqueños. El lugar donde, junto a sus colaboradores, después de un árduo y complejo trabajo, estructuró la primera casa que albergaría a los seres humanos. El sitio privilegiado y escogido desde el principio de los tiempos para ser centro dinámico de la creación.

La idea de centro del mundo como un centro generador por excelencia, de protección, se materializa por lo general a través de la figura dinámica del círculo. Esta figura plana, al tomar cuerpo hacia arriba o hacia abajo, integra normalmente los distintos niveles cósmicos: los inframundos y supramundos, que han sido fuente de inspiración constante a través del tiempo y en los más alejados lugares del mundo.

Centro del mundo, el santuario es igualmente la unión de tres niveles cósmicos: "infierno" o ciudad de los muertos, "tierra" o habitación de los vivos, "cielo" o morada de los dioses. Pero sucede que estos símbolos circulares tienen también un sentido mágico y lunar: huecos o grutas que permiten comunicación con el "infierno" subterráneo, por ejemplo el hueco central de la tumba de los Yin (1500 a.C.) o mastabas egipcias, así como el tholos griego y mesopotámico. La gruta matriz de la tierra, la montaña, soporte del dios celeste que por su forma piramidal, participa de la Tierra Madre. El triángulo, siendo una de las representaciones de la matriz, inspira la mayor parte de los santuarios. Montaña y gruta concretan la unión de las dos entidades mayores y, en particular, en las fgrutas prehistóricas, los animales machos y hembras ilustran de diversas maneras esta unión (Leroi-Gourham, 1973).

LOS TRES NIVELES CÓSMICOS

El U-Suré bribri integra los arquetipos generales, a través de los tres niveles cósmicos, subdividiéndolos en múltiples dimensiones o capas a través del nopatkuo (noparyuok): contenedor de la gran casa o "canasta" cósmica de forma cónica y su homóloga subterránea.

El techo celeste (primer nivel cósmico) dominio de Sibú; la tierra (segundo nivel cósmico), hábitat por excelencia de los humanos; el inframundo o mundo subterráneo (tercer nivel cósmico) lugar de los muertos, las esencias o almas (wíkor) y Surá (las deidades forjadoras) además de otros seres peligrosos.

El primer nivel cósmico que contiene básicamente los atributos del principio masculino, y el tercero los del principio femenino de reproducción y permanencia, se unen y fructifican en el segundo, dimensión humana tanto para los vivos como para los muertos.

El anterios esquema no es estático, ya que los ciclos vitales convierten lo masculino en femenino y viceversa, como los espacios diurnos se convierten nocturnos en forma cíclica y contínua.

(*) La casa cósmica talamanqueña y sus simbolismos, A. González y F. González, Editora de la Universidad de Costa Rica, San José, 1989.

BIBLIOGRAFÍA CITADA

  • Brozzolli de Wille, María E., Una versión de la historia talamanqueña del mar, Primer seminario de Tradición e Historia Oral. Universidad de Costa Rica. 1987. Mimeografiado